El día anterior lo terminamos con una mirada de preocupación al cielo, el cual no daba tregua en su incesante lluvia. De hecho miramos el parte meteorológico y daban una previsión de lluvia ininterrumpida para los siguientes siete días así que la cosa no prometía.
Antes de seguir me gustaría explicar en qué consistía nuestro plan de los siguientes dos días. Yangshuo se trata de un pueblo situado a orillas del río Li, en torno al cual se ha desarrollado un sinfín de actividades que van desde pegarse un madrugón para asistir a la pesca del cormorán (descartada); a hacer lo que los locales llaman bamboo rafting que viene a ser un crucero por el río en barcas tradicionales de bambú; pasando por la posibilidad de alquilar una bicicleta para simplemente disfrutar del entorno natural del lugar que conforman las características colinas alargadas y redondeadas que acaban por recordar inevitablemente a las que aparecían en Bola de Dragón. Además el colofón final lo suponían unas entradas que reservamos desde España para un espectáculo de luces, en medio del río, dirigido por Zhang Yimou.
Como veis, muchos planes, algunos podrían contemplar alternativas mas otros debían ser cancelados. Además junto con el día que destinamos a los arrozales del Espinazo del Dragón eran los días que más ansiaba por vivir cuando planifiqué el viaje.






